CÓMO ENCENDERLO
Es recomendable emplear una fosforera de gas o un fósforo de madera después que la cabeza se ha consumido. Nunca utilice una fosforera de gasolina o la llama de una vela para esta operación, ya que el olor a cera o gasolina puede penetrar al cigarro. La forma en que usted enciende su Habano tiene una gran importancia, por lo que deberá hacerlo despacio y con cuidado. Primero acerque la llama a la boquilla del cigarro hasta que se chamusquee y después sople ligeramente para garantizar de que se está quemando parejo. Luego, colóquese el cigarro en los labios, aplíquele la llama nuevamente y comience a succionar mientras lo va rotando con sus dedos. Mientras mayor sea el grueso del cigarro, más tiempo y dedicación deberá emplearse para encenderlo apropiadamente.

CÓMO ENCENDERLO NUEVAMENTE
Si su cigarro se apaga, no hay por qué alarmarse. Enciéndalo nuevamente aplicando una llama al perímetro de capa, de la misma forma en que lo haría con un cigarro nuevo no olvide sacudir la ceniza remanente para que no interfiera con el sabor de su Habano.

 
 

CÓMO FUMAR SU HABANO
Ante todo no lo inhale -no es un cigarrillo- sino deje al humo jugar gentilmente en su paladar y saboree la rica combinación de tabacos que han sido añejados por tres años o más. Disfrútelo de la misma forma que lo haría con un whisky de gran reserva. Nunca lo sumerja en una copa de vino u otra bebida alcohólica, un hábito poco conocido de Winston Churchill. Esto distorsiona el sabor de su Habano y demuestra poco respeto por el tiempo y la destreza empleados en elaborarlo. No sacuda la ceniza constantemente como lo hacen los fumadores de cigarrillos, sino déjela que crezca. Su apariencia y formación denotan lo bien hecho que están sus Habanos. Permita que la ceniza se desprenda por sí misma, preferiblemente dentro de un cenicero.

CÓMO DESPEDIR A SU HABANO
Cuando llegue el momento de decir adiós a su Habano, no es necesario que lo apague. Simplemente colóquelo en el cenicero después de haber cumplido su misión y él se apagará por sí mismo. Déjelo morir con dignidad.